viernes, 27 de marzo de 2009


La crisis no fue creada por negros, ni indígenas, ni pobres; esta crisis fue creada y extendida por todo el mundo por el comportamiento irresponsable de personas blancas, de ojos azules, que pensaron que todo lo sabían y ahora resulta que no sabían nada".


Lula apoya el plan de Brown para la creación de un fondo de estímulo global.

Con esta frase el presidente Luis Inacio Lula da Silva dejó muy claro al primer ministro británico, Gordon Brown, que los países pobres no deben pagar las consecuencias de la crisis generada en las naciones desarrolladas.

Brown llegó a Brasil con el anuncio de que las principales economías del mundo deben crear un fondo de US$100.000 millones para estimular el comercio mundial.

En la etapa latinoamericana de una visita por tres continentes para lograr apoyo a un plan económico global coordinado, Brown expresó que los países más ricos, junto con las organizaciones multilaterales y el sector privado, debían actuar de inmediato para contrarrestar la crisis global.

"Cuando los mercados fallan, la comunidad internacional no puede mantenerse al margen", afirmó el primer ministro.

"Debemos tomar medidas contundentes y proactivas para echar a arrancar el comercio mundial. Necesitamos una transfusión de capital a la economía global", añadió.

Lo que Lula quería oír

Brown anunció que en la cumbre del G-20, que tendrá lugar la próxima semana en Londres, pedirá por lo menos US$100.000 millones para un fondo de apoyo para la expansión financiera global que estimule el comercio en todas partes del mundo.


La crisis en Brasil ha causado desempleo y protestas.

Igualmente, dio la bienvenida al compromiso de Brasil de jugar un papel en esta iniciativa internacional.

Según el corresponsal de la BBC en Brasil, Nick Robinson, ese era parte del mensaje que el presidente brasileño quería oír.

Que -así como ninguna conversación sobre el fútbol mundial puede realizarse sin mencionar a Brasil- ninguna conversación sobre la economía global puede excluir al mayor país de América Latina.

Brasil es, en efecto, una de las diez primeras economías del mundo, pero en meses recientes ha sufrido por la crisis crediticia.

El país amazónico depende de las exportaciones y el comercio y los dos se han desplomado a medida que el crédito ha caído.