sábado, 31 de enero de 2009

Cae hombre de piso 47 en Nueva York y está vivo, hay mi madre..

Moreno se vino abajo desde una altura de 152 metros, cuando se rompió el andamio en el que trabajaba con su hermano, quien murió al instante
Nueva York.- Un ciudadano ecuatoriano de 37 años de edad que trabajaba de limpiador de vidrios, cayó desde el piso número 47 de un rascacielos de esta ciudad, pero sobrevivió y espera pronto estar de vuelta al trabajo. El hombre dijo llamarse Alcides Moreno y los médicos que lo trataron en el Centro Médico Will Cornell del Hospital Presbiteriano de Nueva York, calificaron de asombrosa su recuperación.
Moreno se vino abajo desde una altura de 152 metros, cuando se rompió el andamio en el que trabajaba con su hermano, quien murió al instante.
Los médicos que trataron a Moreno a su llegada al hospital dijeron que el hombre estaba hecho "un completo desastre".
El accidente ocurrió el 7 de diciembre pasado, pero Moreno puede hoy mover todas sus articulaciones y respirar por sí mismo.
El 24 de diciembre pasado Moreno abrió la boca y habló por primera vez desde el accidente, que le provocó fracturas múltiples de ambas piernas, el brazo derecho y la muñeca.
Además, tenía lesiones graves en el pecho, abdomen, espina dorsal y sangraba del cerebro.
Los médicos lo sometieron a un total de nueve cirugías ortopédicas para reconstruir su despedazado cuerpo.
El jefe de cirujanos del hospital, Philip Barie, dijo que si alguien cree en los milagros, "éste podría ser uno".
La esposa de Moreno, de nombre Rosario, agradeció a Dios "por el milagro que hemos tenido".
Los médicos colocaron 24 unidades de sangre donada a Moreno en las primeras horas que siguieron al accidente.
Además, le colocaron plasma y plaquetas y un fármaco para estimular la coagulación, a fin de impedir las hemorragias. Le insertaron un catéter en el cerebro para reducir la inflamación y le abrieron el abdomen para quitarle presión a sus órganos.
El limpiador de vidrios también fue sometido a una traqueotomía y se le colocó un ventilador.
Los médicos temían que una ligera sacudida podría acabar con la vida de Moreno, quien fue sometido a una primera cirugía sin moverlo en una sala de operaciones.
Rosario dijo que su esposo le comentó que aún no había llegado su tiempo para morir.